Creo que existen dos tipos de lectores: los prácticos, y los que tendemos a querer convertirnos en bibliotecas. O, dicho más sencillo, los que acumulamos libros y los que no.

Estas últimas semanas sumé varios libros a mis estantes, y me encontré con el problema de que no tengo más lugar. Mis estantes están completos, y casi todo rincón que pueda acomodar libros también: armarios, cajones, estanterías artesanales provisorias, bolsas con libros que no estoy segura de querer. De ahí me surgió una duda: ¿cómo se hace para deshacerse de libros? ¿Cuándo se hace? 



Yo soy de esas que quiere convertirse en una biblioteca. De hecho, uno de mis sueños es tener una biblioteca real, una habitación dedicada enteramente a los libros. Creo que eso viene por varios lados. Está el tema del apego emocional a los libros, y también el de la mística que tienen, el valor que les damos como objetos. También, la mística de las bibliotecas - toda esa cantidad de páginas, de historias, de mundos. En una línea más personal, me gusta el ritual de terminar un libro y darle su lugar en la estantería, en sumarlo a la lista de todo lo que leí y que es más que literalmente una lista en Goodreads, sino algo físico, tangible, en mi cuarto.

Ahora, ¿qué pasa con ese libro que no nos gustó? Por un lado, me surge pensar que son tan parte de la biblioteca como los otros. Nos muestran que es lo que no nos gusta leer, o, si el libro nos pareció malo más allá de los subjetivo de las preferencias personales, puede que nos sirvan como ejemplo de qué no hacer a la hora de escribir. Pero, ¿justifica eso guardarlos? 

En mi caso, los únicos libros de los que me deshice fueron libros que realmente odié y me dejaron una mala sensación, o sagas que no pensaba seguir (aunque, en este caso, me pasó de abandonar sagas, vender el libro y al tiempo arrepentirme). Últimamente, también estoy dándole vueltas a la idea de soltar los libros que llevan más de un año esperando que los lea. Eso viene de la mano del desafío anual que me planteé de leer todos esos pendientes; habiendo pasado la mitad de año, buena parte de esa lista sigue impoluta.

Por supuesto, si todos tuvieramos espacio o medios para guardar libros ilimitadamente, creo que una buena parte de nosotros lectores lo haríamos. Pero siendo realistas, ¿qué opinan? ¿Guardan todo, o sueltan libros? ¿Qué criterios tienen para hacerlo?